Ya en la antesala del balotaje en Brasil, en la Argentina reconocían que, si bien tenían esperanzas de que cambiara el signo político en el país vecino, las elecciones iban a ser muy duras y el resultado, muy ajustado. Cuando se conoció la victoria de Lula da Silva, en la Casa Rosada se prefirió el silencio y ninguno de los principales representantes de La Libertad Avanza opinó al respecto, a la espera de una decisión por parte de las máximas autoridades que hasta el momento no llegó.
El presidente Javier Milei continúa sin fijar una posición sobre la derrota de Flávio Bolsonaro, candidato por el que había apostado fuertemente en la previa de los comicios e incluso acompañó en algunos actos de campaña.
Dos días después de conocido el desenlace en el país vecino, en Balcarce 50 todavía no definieron qué postura adoptar frente a las versiones de supuesto fraude en torno al triunfo del dirigente socialista, que se impuso con el 51,79% de los votos frente al 48,21% que obtuvo su adversario.
El propio Milei evitó referirse de manera directa al resultado durante la reunión de Gabinete que encabezó el lunes y concentró su exposición en la defensa del programa económico de su administración. A esta altura, el líder libertario es el único mandatario de la región, más allá de las ideologías, que no se expresó al respecto. La estrategia es llamativa porque pareciera que la decisión en el Ejecutivo es hacer propia la derrota de Bolsonaro. Puertas adentro, como con tantas recientes determinaciones de la Casa Rosada, ya hay cuestionamientos.
Lo que llamó la atención es que esto ni siquiera cambió después de que el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, haya calificado el proceso electoral brasileño de "fraude" y cuestionara la decisión judicial de extender dos horas el horario de votación durante la jornada del domingo.
"Sinceramente, no tomé partido, pero la imagen que dio es pésima. No apoyé a nadie ni respaldé nada. Pero vi las elecciones y parecían muy, muy corruptas", sostuvo el mandatario estadounidense antes de abordar el avión presidencial con destino a Misisipi.
El propio Bolsonaro se negó a reconocer la derrota y anticipó que solicitará la anulación de los comicios, mientras que la justicia le prohibió viajar al extranjero por haber ido a visitar a su padre, Jair, quien continúa con prisión domiciliaria, condenado por intento de golpe de Estado.
En ese escenario de polémica regional, la Casa Rosada optó hasta el momento por no sumarse a los cuestionamientos de Trump ni tampoco definir una postura sobre la legitimidad del proceso electoral brasileño.
No obstante, algunas figuras del oficialismo que siguen de cerca el asunto ya reconocen en privado que la posición va a ser la de cuestionar los resultados y apuntar contra la decisión de haber extendido el horario de votación, por lo que nuevamente habría un alineamiento con Washington.
Esto podría generar un nuevo cruce con Patricia Bullrich, quien continúa marcando diferencias puntuales con el resto de la cúpula libertaria, sin encabezar todavía una campaña explícita, pero con gestos que ya resultan visibles.
Este lunes, la senadora visitó una empresa tecnológica y publicó un mensaje en sus redes sociales con tono de candidata: "En IH Tech Labs, del Grupo Securion, vi talento argentino desarrollando tecnología de primer nivel. Cuando hay inversión, el talento argentino crece y genera oportunidades. Ese es el camino, más desarrollo y una Argentina que sale adelante", escribió.
La publicación se suma a la ausencia de la ex ministra de Seguridad en la reunión de Gabinete del lunes, motivada tanto por cuestiones personales como por el malestar que le generaron las recientes declaraciones de Milei contra parte de la prensa durante un evento de la Fundación Faro, según había revelado este medio.
A esas diferencias se agrega ahora una distancia explícita respecto de la lectura que el propio entorno de Bullrich hace sobre el proceso electoral brasileño, que contrasta con la lectura que haría la Casa Rosada.
"Nosotros estuvimos allá y podemos decir que no le robaron nada la elección. Vos ganás con unas reglas de juego y también perdés con las mismas. El sistema es infalible y Flavio estuvo de acuerdo en extender el horario de votación", sostuvo a Infobae un dirigente cercano a la senadora.
La agenda de esta semana no incluirá una instancia que suele visibilizar las tensiones dentro del oficialismo: este martes no habrá reunión de la mesa política, el espacio en el que Bullrich suele verse cara a cara con el resto de la cúpula libertaria.
Si bien la estrategia desde el entorno del Presidente sigue siendo no responder a las acciones de la legisladora, a quien consideraban una buena posible compañera de fórmula, luego de sus últimas críticas contra Milei ya hay quienes empiezan a cuestionarla.
"Se está volviendo intrascendente... cuando descubra que mide 5 puntos va a ser demasiado tarde", opinó a este medio una persona que conversa casi diariamente con el líder libertario.
¿Habrá Plan B? Muchos ponen marzo como fecha límite para que Bullrich tome una decisión. Otros aclaran que difícilmente la senadora rompa con La Libertad Avanza, pero sí esperaría un gesto del Presidente si la economía no llega en condiciones de hacerlo competitivo. Ese gesto puede ir desde habilitar una PASO -curiosamente la jefa del bloque es la que menos junta los votos- hasta dar un paso al costado y que la candidata sea ella. Hoy los dos escenarios parecen poco probables. Pero para marzo falta mucho.
Lo cierto es que Milei, por ahora, no está pudiendo resolver la avanzada de su ex ministra y a ese frente interno se le sumó uno externo: cómo convivir con un enemigo político a cargo del principal social comercial de la Argentina durante más de un año.
Por el momento, el mandatario nacional viajará a Catamarca para participar de la inauguración de nuevas plantas de producción de carbonato de litio de la empresa Río Tinto. La actividad lo mantendrá lejos de la Casa Rosada, al menos físicamente. Pero en algún momento deberá abordar la cuestión Brasil y, sobre todo, los desafíos constantes de Bullrich.